Casi un 8 por ciento de los niños españoles son prematuros y todo indica que esta cifra aumenta cada año. Aunque el avance de la Medicina permite la supervivencia de la mayoría de estos bebés, su inmadurez acarrea importantes consecuencias que requieren muchos cuidados especiales durante los primeros meses de su vida.
Un embarazo dura 40 semanas como promedio, pero se considera normal que el parto se produzca entre las semanas 37 y 42. Por tanto, consideramos que un niño es prematuro si nace antes de las 37 semanas de gestación. El problema de estos bebés es la inmadurez. Al nacer antes de tiempo no se han podido completar las funciones de los distintos sistemas de su organismo. Para enfrentarse a las demandas metabólicas que exigen el crecimiento y la adaptación al medio extrauterino en un momento que no es el adecuado, sus órganos y sistemas funcionan al límite de sus posibilidades. Ganar semanas dentro del útero es el primer objetivo. Cuando más tarde en nacer, más posibilidades tendrá de sobrevivir sin secuelas.
Los niños prematuros son más pequeños puesto que no han terminado de “crecer” dentro del útero. Pero no todos los recién nacidos con bajo peso son prematuros y, por tanto, no tienen por qué presentar los problemas derivados de haber nacido antes de tiempo. Un bebé nacido a término puede pesar sólo 2 kilos y no tener ningún problema de inmadurez como los prematuros. Quizá padezca algún trastorno derivado de su mala nutrición, pero aunque pequeño ha nacido con todos su órganos bien formados.
El aumento de los nacimientos de bebés prematuros ha hecho que los especialistas se ocupen en profundidad de buscar qué provoca que el parto se desencadene antes de tiempo. Parece que hay muchas causas: médicas y también las relacionadas con los hábitos de vida de la embarazada.
- Anomalías en el útero
- Embarazos múltiples
- Problemas de salud durante el embarazo que hacen peligrar la vida del niño o de la madre
- Alguna infección en el útero
- El mayor uso de técnicas de reproducción asistida que lograr en muchas ocasiones embarazos múltiples y, por tanto, aumenta el riesgo de prematuridad
- El estrés de la madre durante el embarazo provocado en muchas ocasiones por el ritmo acelerado que marca el trabajo dentro y fuera de casa.
- El tabaquismo
- El abuso de alcohol y/o drogas. Un buen control de la gestación es la mejor manera de prevenir el nacimiento prematuro. El médico, al detectar estas situaciones de riesgo, actuará a tiempo para evitar que se produzca el parto antes de tiempo.
En muchas ocasiones es posible tratar a tiempo las amenazas de parto mediante el reposo o con medicamentos específicos. De esta forma se consigue frenar el proceso evitar que el bebé nazca antes de la fecha señalada
Los prematuros necesitan recibir un aporte nutricional muy grande para continuar creciendo, pero estos requerimientos no pueden satisfacerse muchas veces mediante la alimentación normal debido a la inmadurez de su sistema digestivo. Hasta las 34 semanas de gestación no se perfecciona la coordinación entre la succión y la deglución, por lo que si nacen antes de estas fechas, la alimentación debe realizarse mediante una sonda. Aunque existen leches especialmente elaboradas para adaptarse a sus necesidades, lo ideal es que puedan tomar leche materna.
Los primeros días, semanas o meses de los prematuros transcurren en las unidades de cuidados neonatales. A su cargo están pediatras especializados en neonatología y de personal de enfermería también especializado.
En este lugar los bebés reciben una vigilancia estrecha y reciben todos los cuidados necesarios para que su evolución sea la adecuada. Por eso, suele estar llenas de aparatos (monitores, respiradores, ecógrafos…) junto a las incubadoras, una especie de útero materno artificial que reúne las condiciones esenciales para mantener a los bebé a una temperatura y humedad adecuadas además de aislados y protegidos.
A pesar de que el equipo médico vigila en todo momento a los bebé, las Unidades Neonatales permiten el acceso de los padres. Sabemos que su cariño, sus caricias y el contacto directo, piel con piel, son esenciales para la evolución de los prematuros. Por eso, a pesar de que se exigen unas normas de higiene muy estrictas, cada vez es más frecuente ver a las madres con sus pequeños en brazos durante largos ratos. Es una manera de humanizar esta unidades y de conseguir que el bebé pase los primeros días junto a sus padres.
El método canguro
Este método se comenzó a aplicar hace años, a pesar de que no todos los expertos estaban de acuerdo en sus ventajas. La idea surgió en un hospital de Colombia donde tuvieron que asistir a varios prematuros sin posibilidad de crear las condiciones térmicas apropiadas por falta de medios.
La falta de incubadoras hizo pensar en que el regazo de la madre reunía las condiciones térmicas y de humedad necesarias para el crecimiento de bebé. Efectivamente, meses después se pudo constatar que los niños crecían y se desarrollaban adecuadamente.