El Último Trimestre Del Embarazo

images4.jpgEl momento decisivo se acerca. Pasaron los meses iniciales de sorpresa e incertidumbre, los meses del ecuador del embarazo en los que se asume la condición de futura madre y no se experimentan grandes cambios y llegamos a las últimas semanas, cuando el embarazo es más que notorio y las molestias y cambios también.

El gran desarrollo que experimenta el feto en el tercer trimestre del embarazo, crece a un ritmo de 230 gramos por semana, provoca la invasión de toda la cavidad abdominal de la madre, con los consiguientes efectos en todo su organismo. Uno de los más evidentes es el agotamiento frecuente que sufre la embarazada al reducirse su capacidad respiratoria por la presión del feto contra el diafragma. Al menor esfuerzo físico es necesario pararse para tomar aire en profundidad. Hacia el final del embarazo, cuando el bebé ya está encajado, la presión sobre el diafragma se reduce y se respira mejor.
El feto constriñe también el aparato digestivo de la madre y eso se traduce en estreñimiento, indigestión, algunos vómitos y un incremento de la acidez estomacal. También está comprimida la vejiga, sobre todo cuando el feto ya está encajado, por lo que se orina con mayor frecuencia. En esta fase es corriente que se produzcan pérdidas involuntarias de orina al toser o estornudar. La presión de feto afecta igualmente al sistema circulatorio. La sangre retorna al corazón mucho más lentamente desde la parte inferior del cuerpo y eso se manifiesta en la aparición de varices en las piernas y posiblemente de hemorroides.
Dolores de espalda
El crecimiento fetal estira la piel de la madre y aparecen las estrías, motivadas por la rotura de las fibras musculares. Vientre, pecho y muslos son las zonas más afectadas. Una buena elasticidad de la piel estimulada por el uso de cremas adecuadas permite reducir considerablemente esta molestia. La distensión de la piel del abdomen tiende a provocar sequedad en esta zona y a veces picores.
Con un abdomen cada vez más prominente y pesado, el centro de gravedad de la embarazada cambia y tiende a desplazarse hacia delante, lo que la obliga a encorvarse hacia atrás con los consiguientes dolores de espalda. También es frecuente en la última fase del embarazo el pinzamiento del nervio ciático, que provoca intensos dolores y puede llegar a inmovilizar a la embarazada.
Hay otras alteraciones en las semanas finales del embarazo, aunque menos frecuentes, como son las alteraciones del sueño, el incremento de las secreciones vaginales, la hinchazón provocada por la retención de líquidos, los calambres en las piernas, el incremento del vello por la estimulación hormonal de los folículos pilosos y las manchas en la piel.

El origen de la diabetes gestacional no está muy determinado, pero se relaciona con los cambios metabólicos provocados por las alteraciones hormonales durante el embarazo

Patologías de los últimos meses
Durante el último trimestre de embarazo se pueden presentar algunas patologías cuya importancia es muy superior a las molestias que hemos descrito anteriormente y que hay que cuidar especialmente. La más común, es la denominada diabetes gestacional. Es una diabetes que se desarrolla en embarazadas que antes de la gestación no la tenían. Su origen no está muy determinado y se relaciona con los cambios metabólicos provocados por las alteraciones hormonales del embarazo.
La diabetes gestacional no suele ser peligrosa para la madre, aunque hay riesgo de que desarrolle la enfermedad el resto de su vida, pero sí es peligrosa para el feto. Niveles altos de azúcar en sangre se relacionan con la inmadurez del desarrollo de los pulmones del recién nacido y hay riesgos de complicaciones graves. También aumenta el riesgo de partos prematuros en embarazadas diabéticas. Una detección a tiempo de los niveles altos de azúcar en sangre permite aplicar tratamientos efectivos y reducir todos los riesgos.

Algunas embarazadas sin problemas arteriales previos, desarrollan al final del embarazo cuadros de alta presión, debido esencialmente al estrechamiento de los vasos sanguíneos. Si este aumento de la presión se acompaña de un problema de retención de líquidos y de alta concentración de proteínas en la orina puede producirse el llamado síndrome preeclámptico, que si no se trata adecuadamente puede desembocar en una eclampsia, una enfermedad bastante grave tanto para la madre como para el bebé.

Controles más frecuentes
Según se acerca el momento del parto, aumentan los controles médicos de la embarazada y del bebé. El ginecólogo vigila el ritmo cardiaco del bebé, su nivel de crecimiento y cómo se va colocando para el momento de la expulsión. En las últimas semanas controla la posición de la placenta y del cordón. En este periodo final se recomienda hacer algunos análisis específicos a la madre, como son los de orina y glucosa y se mide su presión arterial, sobre todo para evitar los riesgos de citados anteriormente. También es aconsejable realizar pruebas para detectar la presencia de estreptococo tipo B, una infección bacteriana que padecen muchas embarazadas en la zona vaginal y rectal que puede ocasionar contagio grave al bebé en el momento del nacimiento, con riesgos de septicemia o meningitis.
fuente:terra.es

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