La Lactancia; Algunos problemas como la Mastitis

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Con el nombre de mastitis se conoce a todo proceso infeccioso de la mama durante la lactancia (o no lactancia) del bebé. Si ya de por si la lactancia es una preocupación importante de la madre, sobre la que gira toda su vida y la de su bebé en los meses inmediatos al parto, una infección de mama complica la situación y hay que visitar al médico.
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Pero no hay que preocuparse demasiado. Se trata de una complicación leve, muy molesta pero leve y que, eso es lo más importante, no tiene consecuencias graves para el lactante.
Síntomas y causas
Un pecho dolorido, enrojecido, con zonas de calor muy localizadas y con unas molestias para la madre similares a las de un proceso gripal, con fiebre, vómitos y náuseas son los síntomas más generales de una mastitis. El calor, el enrojecimiento y el dolor se pueden presentar en zonas muy concretas del pecho que toman forma triangular y se hacen muy visibles.
La mastitis se asocia por lo general a la obstrucción de los conductos de la leche en el interior del pecho. Cuando la leche no fluye bien por los conductos y estos se obstruyen de forma continuada se produce una infección de los mismos y un proceso inflamatorio y doloroso en zonas concretas del pecho.

Hay otro tipo de mastitis producida por hongos tipo cándida que transmite el bebé por su boca. Es una mastitis con sus efectos muy concentrados en el pezón, que se irrita de forma muy dolorosa para la madre.
Tratamiento. Siempre visitar a un especialista:

La clave para la curación de la mastitis es el drenaje frecuente de la mama. Cuando más se vacíen los pechos más se reducirán las molestias de la madre y se eliminarán las causas que generan la infección.
Si por alguna razón el bebé no mama lo suficiente o lo hace en periodos muy dilatados, hay que extraer la leche por medios artificiales para mantener el drenaje. Y evitar el frio en el pecho de la madre.
Hay remedios caseros muy eficaces para reducir las molestias en la madre, como son la alternancia de paños fríos, que alivian el dolor, con paños húmedos calientes que estimulan el flujo de la leche y que deben aplicarse momentos antes de alimentar al bebé
El descanso, si eso es posible durante la lactancia, ayuda bastante a superar la mastitis. Si con todo esto no es suficiente para eliminar la infección, hay que recurrir a tratamientos con medicamentos específicos.
¿Hay que suprimir la lactancia durante una mastitis?
Hay que tener muy claro que una infección de la mama no supone peligro para el lactante. La infección no se transmite al bebé, que está protegido por las cualidades inmunológicas que la leche materna le proporciona.
De ningún modo, pues, hay que suprimir la lactancia durante una mastitis. Ni siquiera hay peligro durante el tratamiento con medicamentos ya que los hay sin efectos perniciosos para el bebé. Es bastante común que después de una mastitis la leche del pecho afectado tenga un sabor especialmente salado y que esto genere rechazo en el bebé.
Conviene que la madre pruebe la leche previamente y si ese sabor salobre es excesivo reduzca las tomas al mínimo y extraiga la leche de forma artificial hasta que recupere su sabor normal. Esto no afecta a la alimentación del bebé, pues la mastitis se presenta por lo general en un solo pecho y el otro está dispuesto para la alimentación normal del bebé. Es importante mantener el drenaje aunque el bebé no mame.

Cuando se producen episodios continuados de mastitis el ánimo de la madre decae y existe una propensión a dejar la lactancia del bebé. No os desanimeís, tras el primer mes de la lactancia materna, todo está superado y ya es más sencillo, los problemas suelen desaparecer y las ventajas son innumerables.

Hay que sobreponerse a estas situaciones y mantener a toda costa la lactancia. Es algo estratégico para el bienestar inmediato y futuro del bebé. La lactancia no sólo refuerza los lazos de unión afectiva de la madre con su hijo, es la garantía para completar su desarrollo y para preparar su organismo para el crecimiento sano. La clave para ese proceso de desarrollo e inmunización es el calostro.

El calostro
Es la primera leche que genera el pecho materno, tras un proceso de transformación que se inicia aproximadamente hacia la mitad del segundo trimestre de embarazo. Es un alimento muy especial y esencial para completar el desarrollo del bebé y preparar su organismo para los cambios que se avecinan. Incluso en mínimas cantidades, unas gotas, es suficiente para que se desencadenen sus efectos. Por eso es esencial que en las primeras horas de vida el bebé tome el pecho de la madre. Puede que en ese momento no succione nada, pero desarrollará el instinto succionador y estimulara la secreción láctea de la madre.
El calostro es muy rico, mucho más que la leche materna normal, en proteínas, minerales, sodio, potasio, vitaminas A y E, y los carotenoides. El calostro contiene los 10 aminoácidos esenciales básicos para el desarrollo del organismo del bebé. Sin embargo, es bajo en carbohidratos, grasa y lactosa, elementos que se precisarán mas tarde y que proporcionará la leche materna. El calostro es extremadamente alto en secreciones de IgA, una inmunoglobulina importante y que es un destacado agente antiinfeccioso. El calostro contiene elevadas concentraciones leucocitos con capacidad de destruir bacterias y virus.
Incluso en cantidades muy pequeñas el calostro es un laxante que estimula el tracto intestinal del meconio, las primeras deposiciones del recién nacido, con lo que se evita el riesgo de ictericia. El calostro estabiliza el azúcar de la sangre del bebé. Protege la membrana digestiva, levantando una barrera contra las infecciones. Establece la flora bacteriana en la zona digestiva. El calostro construye el sistema inmune del bebé y sus factores de crecimiento.
Hay que dejar que el calostro desarrolle sus funciones. El bebé debe mamarlo cuantas veces desee, sin horarios ni restricciones de ningún tipo, aunque sea en cantidades muy pequeñas. Es su alimento vital en las primeras 48/72 horas de vida. Después se abre una nueva etapa en la alimentación del recién nacido.
Cuando después del parto los estrógenos disminuyen, la prolactina actúa con todas su fuerzas y se produce la subida de la leche. En caso de parto por cesárea la subida de la leche se suele retrasar un poco, unas 24 horas aproximadamente, pero sin mayores complicaciones para el proceso general de la lactancia

Subida de la leche materna:
No se puede precisar con exactitud el momento en el que la leche sube y el pecho materno suspende la secreción de calostro por auténtica leche. Se estima entre un mínimo de 24 horas y un máximo de seis días desde el parto. El agente esencial para la secreción de leche materna es la prolactina, una hormona cuya producción se va incrementando a lo largo de todo el embarazo pero que tiene bloqueado su efecto por la acción de los estrógenos. Cuando después del parto los estrógenos disminuyen, la prolactina actúa con todas su fuerzas y se produce la subida de la leche. En caso de parto por cesárea la subida de la leche se suele retrasar un poco, unas 24 horas aproximadamente, pero sin mayores complicaciones para el proceso general de la lactancia.
Para mantener la secreción láctea es imprescindible la succión, que estimula la liberación de la prolactina. No se conocen muy bien los mecanismos de este proceso, pero la interrupción de la succión genera de forma casi inmediata la disminución incluso la supresión de la secreción láctea.
La lactancia también beneficia al organismo de la madre. La prolactina estimula la producción de oxitocina, una hormona que provoca contracciones uterinas que ayuda a reposicionarse a este órgano tras el duro trabajo que ha sufrido durante el embarazo y el parto. Como se observa a pesar de las pequeñas molestias que puede significar las ventajas son incontables. Sin mencionar, que no hay que preparar, comprar, calientar ni esterilizar nada de nada…

Fuente: terra.es

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