Beneficios de la natación en los primeros meses

La Asociación Española de Pediatría recomienda que los niños aprendan a nadar antes de que den sus primeros pasos, que es cuando el río, el mar o la piscina se tornan lugares peligrosos.

El principal objetivo, pues, es que los pequeños logren la supervivencia en el agua, pero aprender a nadar también desarrolla su inteligencia y su aparato motor.

Se trata de utilizar el agua como un elemento educativo mas y no como un medio hostil. Para ello los padres deben hacer sentir al bebé que la bañera es un lugar cómodo donde puede jugar tranquilamente. Luego, a los seis meses ya pueden llevarlo a una
piscina infantil; a esa edad las distancias entre comida y sueño son mayores y el niño empieza a aceptar la vida social.

Como peces en el agua

Plan de apredizaje: Generalmente, la primera fase se extiende durante un mes. En 20 sesiones de unos 15 minutos se pretende que
el bebé se familiarice con el agua en una gran superficie y empiece a coordinar los movimientos de piernas y brazos. A edades tan tempranas no se puede hablar de objetivos concretos; mas bien se trata de respetar el ritmo individual de cada alumno.

Los precios de estos cursillos varían mucho de una escuela a otra, según ésta de titularidad publica o privada. Por ejemplo, el Club Natación Barcelona cobra unos 112 euros mientras que Anaitasuna tiene una tarifa muchos mas reducida, 12, 50 euros al mes, eso
sí, previa inscripción como socio del club.

También hay distintos criterios sobre la conveniencia o no de que el padre o la madre estén en el agua con el pequeño en estas primeras lecciones. La decisión corresponde al monitor y conviene que antes de elegir escuela preguntes por este aspecto.

Controlar la respiración bajo el agua

Uno de los aspectos más importante de estos cursillos es el control de la respiración bajo el agua. Aparentemente es difícil, pero todos los niños mantienen la boca cerrada en las inmersiones de forma natural y sin que nadie se lo enseñe. Lo que hacen en
realidad es bloquear la glotis; el tiempo que consiguen estar bajo el agua sin respirar depende ya del trabajo de los monitores. En todo caso, son unos segundos.

Ahora es un buen momento para enseñarles a nadar.

Finalizada esta primera fase es muy probable que el niño haya aprendido a flotar solo; algunas escuelas, incluso, lo garantizan. Después, comienzan las clases de perfeccionamiento cuya duración dependerá del criterio de los profesores y los padres. Suele ser una o dos veces por semana. Una vez conseguida la flotación dorsal el objetivo es que recuperen esa posición cuando caen al agua.

Con dos años aproximadamente, el niño conseguirá su autonomía en el agua y podrá recorrer unos 10 metros de espaldas propulsado por los pies y los brazos. Con el paso del tiempo, ya llegarán la técnica y los diferentes estilos.

Cómo elegir piscina

Visita varias escuelas y toma la decisión final fijándote en los siguientes aspectos:
La temperatura debe estar entre 30 y 32 grados
La piscina debe ser de uso exclusivo para los niños al menos mientras dura la clase
La profundidad nunca puede ser superior a 1,20 metros para que el profesor trabaje con comodidad
Las dimensiones deben ser reducidas para conseguir mayor familiaridad entre los pequeños alumnos y el monitor

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