Juegos Para Estimularles A Partir De Los 24 Meses

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Dibujos y pinturas para estimularle

¿Qué hace un niño de 24 meses?: ¡un montón de cosas!, y cada día que pasa notaremos como es capaz de aprender más y más a un ritmo sorprendente. Es capaz de subir y bajar escaleras con ayuda, abre y cierra puertas, se sube a los muebles, utiliza la
cuchara y el vaso, chuta un balón, comienza a elaborar sus primeras frases, emplea infinidad de gestos para comunicarse, imita todo lo que ve, le gusta lavarse y secarse las manos, jugar con el agua le vuelve loco…Vamos a ver algunas actividades que podemos llevar a cabo con él para que aprenda nuevas cosas y se divierta.

Empezamos a pintar
 A los 18 meses el niño es capaz de hacer trazos con un lápiz sobre el papel.

En torno a los 24 meses puede hacer o imitar líneas o circulares con un lápiz.

Alrededor de los 36 meses copia un círculo, imita una cruz.

No es hasta pasados los tres años cuando comienza a dibujar “algo” que recuerda a la figura humana, y al
principio lo hará en tres partes.

La mejor forma de estimular a un niño para que realice sus primeros garabatos es que lo haga con sus propias manos, con los dedos, sobre distintos soportes y diferentes materiales.

El siguiente paso es el de utilizar por primera vez algún tipo de lápiz o pintura. ¿Cómo?, aquí tienes
algunos consejos:

Los lápices de colores deben ser gruesos porque el
niño los cogerá mejor. Pero no tanto como para que su
mano no pueda abarcarlos.

Es conveniente empezar con lápices o ceras, mejor que
rotuladores por ejemplo, para que el niño aprenda cómo
las variaciones de presión producen diferentes trazos,
y porque, lo más importante, son más resistentes y
duraderos: si se rompe una punta, ésta se puede
reponer, no como en los rotuladores.

Vigila que los lápices o las ceras no tengan alguna
pieza pequeña que pueda desprenderse (una tapa, un
capuchón) y que el niño pueda tragarse.

Otra opción para proporcionar al niño la experiencia
de nuevas texturas son las tizas. Con las tizas
debemos tener especial cuidado para que no se las
lleve a la boca. Y en cuanto al soporte, no importa
cuál sea: un papel de estraza, un cartón, el suelo si
estamos en la calle o al aire libre.

Aprovecharemos para explicarle dónde y cuándo se puede
pintar, y por qué hemos de respetar las paredes de
casa. Una idea que cada vez se ve en más hogares es la
de forrar la parte baja de las paredes del cuarto del
niño con algún material que permita al niño pintar
sobre él

En general no te preocupes mucho por el papel que el
niño utilice como soporte de sus obras de arte, ya que
no le importará incluso que tenga dibujos o un texto
(una hoja de periódico puede encantarle ¡porque es
enorme!). Las mejores opciones son el papel de estraza
con el que podemos “forrar” la mesa y dejar que el
niño pinte a sus anchas con la tranquilidad de que no
va a manchar demasiado.

Antes o después, si el niño tiene a mano sus
pinturas, encontraremos algún graffiti en casa:
aprovecharemos para explicarle dónde y cuándo se puede
pintar, y por qué hemos de respetar las paredes de
casa. Una idea que cada vez se ve en más hogares es la
de forrar la parte baja de las paredes del cuarto del
niño con algún material (lo ideal sería una pizarra)
que permita al niño pintar sobre él, y que luego se
pueda limpiar fácilmente.

Desde luego que lo que no importa en absoluto en
estos primeros pasos es el resultado final de los
dibujos del niño. Sólo pretendemos que se divierta,
estimular su coordinación ojo-mano, estimular su
motricidad fina (al principio no debe preocuparnos
cómo coge el lápiz), que experimente sensorialmente
con diferentes objetos y texturas. Pero sí te
aconsejamos que guardes algunos de los dibujos y
garabatos del niño: por su valor sentimental (pasado
un tiempo hace mucha ilusión verlos), porque pueden
ser muy decorativos, sobre la nevera por ejemplo, o
porque pueden quedar muy bien envolviendo alguno de
los regalos de Navidad.

Juegos sensoriales: “la colección de piedras”
Tener en casa una buena colección de piedras de
diferentes tamaños, formas, colores y texturas es un
recurso al que se le puede sacar mucho partido.

Los mejores lugares para completar nuestra colección
con “piedras de calidad” son la playa o un río. Por
supuesto uno de los mejores momentos es el de
recolectar las piedras para la colección.

Aprovecharemos para que sea él quien elija algunas de
las piedras, las que a él le gusten y le llamen la
atención, y le pediremos: más grandes o más pequeñas,
secas o mojadas, lisas o rugosas, oscuras o claras,
negras o blancas… para que vaya manejando diferentes
conceptos.

El niño pequeño con su colección de piedras encontrará
por sí mismo muchas posibilidades y formas de
diversión: se pueden golpear, amontonar, esconder,
poner en fila… y ojo porque también se pueden lanzar
o llevarse a la boca.

Puedes inventarte varios juegos con las piedras:
mojarlas metiéndolas en un recipiente, calentándolas o
enfriándolas, pintarlas con tizas de colores…

Nuestra intervención en este caso se centrará en
ofrecer al niño variantes de juego:
 podemos jugar a mojarlas metiéndolas en un recipiente
con agua. Luego las pondremos a secar y observaremos
como cambian de color.

podemos jugar a clasificarlas según su aspecto: a
pasarlas de una caja a otra, a contarlas.

una idea: mete unas pocas en la nevera, o en el
congelador, y otras en un cazo con agua caliente.
Cuando no estén ni muy frías ni muy calientes como
para que el niño se queme, ofréceselas y comenta con
él qué sensaciones produce cada una, aprovecha para
que el niño separe las calientes de las frías.

las piedras también se pueden pintar: con lápices,
con ceras o con tizas.

las piedras pueden enterrarse y desenterrarse, y se
puede jugar a esconderlas y a buscarlas después por la
habitación o el jardín.

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