La Falta de Control de Esfínteres

Eunéresis y ecopresis, problemas que se complican en
algunos niños con el avance de la edad.

- Eunéresis:

Es la falta de control de la micción durante la noche
después de los tres años.

Normalmente el control se establece ente los dos y
tres años pero un buen numero de niños ( de un 10 a un
15%) no lo consiguen hasta mucho después.

Las causas se relacionan con alteraciones
psicológicas, anatómicas de la zona lumbar, factores
genéticos, infecciones urinarias, vejigas urinarias
pequeñas, celos por la llegada de un hermanito, etc. y
cualquiera de ellas lo podría justificar, pero no es
tan sencillo. Lo realmente importante es encontrar una
solución que resuelva cuanto antes el problema que se
crea en el niño.

Después de hacer las pruebas exploratorias que el
pediatra considere oportunas para descartar alguna
enfermedad, posiblemente recomiende la consulta con el
psicólogo.

El primer tratamiento lo debe recibir de los padres
entrenando durante el dia la retención de orina y
limitando la ingesta de líquidos desde media tarde. El
tratamiento es conductual porque los fármacos
empleados hasta hoy no terminan de curar el problema y
sí tienen efectos no deseables. El sistema de alarma
que salta con las primeras gotas de orina despierta al
niño y termina creando un reflejo condicionado que
resuelve hasta un 75% de los casos.

- Encopresis:

Es la incontinencia fecal en niños de las de cuatro
años y la padecen un 2% de los pequeños, tres veces
más frecuente entre niños que niñas.

Si el niño llegó a controlar en su momento y a partir
de un dia empieza a tener el problema, se trata de una
encopresis secundaria y normalmente está provocada por
un problema de estreñimiento con ocupación total de la
ampolla rectal que ocasiona un rebosamiento de heces.
Basta que el niño tenga una pequeña fisura anal o que
le duela al defecar para que se resista a ir al baño.

Por otra parte la retención intestinal prolongada
permite una mayor absorción del agua de las heces que
las terminan endureciendo y haciendo cada vez más
dificultosa la evacuación voluntaria.

Definitivamente se crea un reflejo condicionado en el
niño de caca-dolor.

La solución debe tener una doble vertiente, por una
parte los aspectos psicológicos del problema y por
otra la solución física mediante enemas y laxantes
hasta regular el intestino con la dieta rica en fibra
adecuada.

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