Trucos Para Comunicarte con tu Bebé

En ningún otro periodo de la vida se producen tantos
aprendizajes y progresos como a partir del primer
cumpleaños.
A partir de los doce meses de vida, el niño comenzará
a andar, y pronto dirá sus primeras palabras… El
niño se encuentra en un constante proceso de
experimentación, descubriendo cosas, por eso es una
etapa clave…
También con más frecuencia se enfrentará a nuevas
dificultades. Pero su vocabulario y su capacidad
expresiva aún son muy limitadas como para compartir

contigo todas estas nuevas situaciones.
Aquí tienes algunos ejemplos de cómo puedes mejorar la
comunicación con tu niño.
1. “No te preocupes, es normal, estás enfadado”
En gran medida, los niños aprenden a base del ensayo y
error. Y les encanta ponerse a prueba. Cuando ya se
ponen de pie, quieren andar, cuando andan quieren
correr, trepar, saltar…
Siempre quieren más, y esto les llevará a no pocas
situaciones de frustración y enfado que tienen que
empezar a comprender y manejar.
¿Cómo puedes ayudarle? Describiendo los sentimientos
que en esos momentos le dominan. Haciéndole ver que se
trata de algo natural, y que con tu ayuda se le
pasará.
2. “¡No! ¡Eso no se hace!”
“No, no, no, no toques eso, no hagas lo otro, no te
muevas, no…” Si el niño está escuchando todo el día
este tipo de mensajes, llegará un momento en que
“desconectará” y las palabras perderán su sentido.
En la comunicación niño-adulto se dan claras
diferencias en la capacidad de razonamiento. Siempre
que sea posible, el adulto intentará explicar las
razones que están detrás de su conducta.
El por qué pide, prohíbe, ordena o regaña. Aunque el
niño sea muy pequeño.
Tendrás que esforzarte por adecuar tu mensaje y las
palabras al nivel de comprensión del niño. ¿Cuándo
puedes limitarte a ordenar algo sin dar explicaciones?
En situaciones de peligro o similares. “No toques la
puerta del horno, aléjate de la chimenea, ahora no se
puede estar en la cocina, ¡no!, ¡eso no se hace!…”.
Utiliza este tipo de expresiones para definir con
claridad las transiciones de un momento a otro
3. “Llegó la hora de…”
Llegó la hora de comer, de bañarse, de dormir…
Utiliza este tipo de expresiones para definir con
claridad las transiciones de un momento a otro.
Los niños necesitan que sus actividades diarias estén
sometidas a cierta rutina. Y así poder anticiparse a
lo que les espera en cada momento.
4. “Vamos a recoger los juguetes y luego nos vamos a
dar un paseo”
A esta edad el niño no tiene una concepción del tiempo
muy precisa.
Si quieres referirte a un periodo de tiempo, si
pretendes que el niño se sitúe y sepa qué vais a hacer
dentro de un rato, busca acciones y tareas concretas a
las que referirte.
En lugar de decir: “nos vamos en 5 minutos”, dile:
“recogemos los juguetes y nos vamos”,o bien, “cuando
nos pongamos los abrigos salimos a la calle”, “después
de lavarnos las manos iremos a comer”.
5. “Estás jugando con la comida”
Cuando quieras regañar a tu hijo de un año porque está
haciendo algo mal, bastará con que describas lo que
está haciendo.
Utiliza un tono de voz enérgico, serio, pero calmado.
Retira el objeto que provoca la conducta no deseada, o
retírale a él de la situación.
Un gesto de desagrado y no hará falta mucho más para
que el niño entienda qué está ocurriendo.
6. “Me gusta mucho que me cojas la mano cuando vamos
por la calle”
Igual que para eliminar una conducta no deseada, la
describes utilizando un tono de voz y unos gestos de
desagrado, para reforzar una conducta interesante y
positiva puedes hacer algo similar: Describir lo que
el niño está haciendo y expresar los sentimientos que
eso te produce.
7. “¿Qué te pones primero: los calcetines o los
pantalones?”
De esta forma tan sencilla puedes reforzar la
autoestima del niño y favorecer su autonomía.
Aprovecha cualquier actividad o tarea cotidiana para
ofrecer a tu niño opciones entre las que él tenga que
elegir.
Pueden ser tan sencillas como qué jersey ponerse, o
qué vaso utilizar… Aunque también le puedes plantear
qué prefiere hacer en un determinado momento, o a qué
quiere jugar, siempre dándole a elegir entre dos
opciones muy claras.
8. “Esto es una hormiga”
A partir de los 12 meses el niño aprende nuevas
palabras y conceptos con una facilidad sorprendente.
El entorno en el que se desarrolle el niño debe ser
muy rico desde el punto de vista verbal: cualquier
ocasión es buena para hablar con él, contarle cosas,
describirle la realidad y el mundo que le rodea.
Cualquier objeto o actividad puede convertirse en una
buena oportunidad para enseñarle nuevas palabras.
9. “Lo que quieres es que te traiga tu muñeco de
peluche”
Para asegurarte de que estás satisfaciendo los deseos
y las necesidades del niño, actúa como un espejo,
repitiendo lo que parece pedirte, y después, espera su
confirmación.
Hazle preguntas y ofrécele tú misma las posibles
respuestas.
10. Y para terminar: ¿qué es lo que no se debe decir?
“Deja de portarte como un niño”
Esto debería tenerse en cuenta a lo largo de toda la
infancia. Un niño se comportará siempre como… un
niño. En muchas ocasiones, los adultos les pedimos a
los niños, o simplemente esperamos de ellos que dejen
de ser niños, que hagan lo que nosotros haríamos, lo
cual, es imposible. Esto no quiere decir que no puedas
explicarle qué es lo que tú esperas de él en situación
determinada.
“¡Date prisa!”
Como ya hemos visto antes, no podemos pretender que un
niño tan pequeño comparta nuestra percepción del
tiempo…
“Haz lo que te pido y luego te compro…”
Con niños de por medio, antes o después, todo el mundo
se encuentra alguna vez utilizando este recurso…
¿Por qué? ¡Porque funciona! Pero debes recordar que
sus efectos son muy eficaces a corto plazo, ¿y más
adelante…?
“Has sido un niño malo”
Los niños no son malos. Es su conducta la que puedes
juzgar y valorar como “mala”, pero no a ellos como
personas. Así que diremos: “esto que has hecho está
mal, es feo, no me ha gustado…”.
Fuente:babysitio.es
