Consejos para Padres Novatos
Los padres no nacen, se hacen. Y se hacen en contacto con sus hijos. El problema que el primer día parece insuperable, el tercero es solo difícil y el quinto sencillísimo. En unos días aprenderemos a descifrar si el bebé llora porque tiene hambre, frío o simplemente está aburrido; a darle masajes cuando está nervioso, a curarle las irritaciones del culete…y mucho cariño, siempre es mas recomendable que sobre que no que falte…

Llanto
1 Cuando llora, hay que responder de inmediato y cuanto más pequeño es, más rápida debe ser nuestra reacción. Esto no es mimarle, sino demostrarle que le queremos y le entendemos. 2 Los niños lloran por muchas razones: tienen hambre, están mojados, sienten frío o calor, se aburren, están enfermos, les duele algo… Casi todos sus problemas pueden solucionarse: darles de comer, cambiarles, entretenerles, curarles, etc. 3 El bebé depende de sus padres para todo. Hay que estar siempre pendientes de él, pero también dejarle descansar cuando llore y lo pida, no importunarle constantemente, y mucho menos porque lo pidan las visitas.
4 Hay algunos niños que lloran durante horas sin parar, normalmente por los dolores que les provocan los cólicos. Esta etapa pasará, eso seguro. Mientras tanto conviene no perder los nervios. Es bueno que los padres se turnen atendiendo a su hijo (cada media hora, por ejemplo). Un cambio de cara a veces obra milagros en el pequeño; y un respiro nos hará recuperar la calma. El estado de ánimo se contagia. Y si nos ve muy alterados, probablemente él tampoco se calmará. 5 El llanto de un niño altera los nervios de cualquiera, por lo que es normal querer calmar su pena, pero no siempre se consigue. Por eso conviene aprender a soportar el llanto de nuestro hijo sin perder la calma. 6 No es necesario permanecer con el bebé en brazos todo el tiempo que esté llorando. Podemos probar a meterlo en la cuna: a veces también él necesita un descanso de estar en brazos. Quizá, tras un último llantito, se duerma. 
7 Un remedio eficaz a partir de los seis meses (antes son demasiado pequeños) suele ser lo que podríamos llamar «el efecto sorpresa». Consiste en hablar al bebé en voz bajita y luego subirla. Después la bajamos de nuevo… Incluso podemos llorar bajito con él: a menudo se le olvida por qué estaba protestando. 8 Todo lo que tenga un efecto relajante beneficia a los bebés llorones (en especial a los que lloran durante horas por las tardes). Como darles masajes regularmente, hablarles con mucha delicadeza, cantarles nanas al oído y muy bajito, acariciarles la carita… Hay que probarlo todo. Si no le gusta, no continuemos. 9 También podemos intentar relajarnos nosotros cuando el bebé llora sin razón aparente. Tratemos de mantener la tranquilidad poniendo música clásica, por ejemplo, mientras tenemos al niño en el regazo. A algunos padres les funciona meter los pies en un balde de agua calentita mientras mecen a su hijo en la cuna para calmarle.
SUEÑO
10 Es mejor dejar que aprenda a dormir solo en su cuna. Podemos estar cerca para que no crea que le hemos abandonado o dejar una luz encendida, pero no dormirlo en nuestra cama y luego pasarlo a la suya.
Así no habrá forma de acostumbrarle a su cuna y el remedio será peor que la enfermedad. 11 Hay bebes que lloran durante unos cinco o diez minutos antes de quedarse dormidos, o lo que es lo mismo, se duermen llorando. Estar a su lado, tocarles, mecerles, decirles palabras suaves o cantarles les ayuda. 12 Si la cuna es muy amplia, en los primeros meses los bebés se sentirán perdidos en un espacio tan grande. La podemos achicar fácilmente cosiendo unos cojines grandes a las barras. 13 En las tomas nocturnas podemos mantener una luz tenue, para que el bebé vaya notando la diferencia entre el día y la noche.

14 También de noche hay que cambiarle cada vez que se ensucie. Si protesta, miremos cómo está su pañal, pero hagámoslo tratando de no espabilarle demasiado. 15 Cuando el bebé duerme durante el día, no hay que bajar las persianas del todo ni andar de puntillas por la casa. Si se puede, es mejor que se acostumbre al nivel de ruido normal del hogar. 16 Cuando dejemos la toma nocturna, es mejor no dormir cerca. Los niños tienen buen olfato, y mientras les llega el olor del pecho será difícil que acepten un «no». 17 A partir de los cuatro meses muchos ya no necesitan la toma nocturna. Ya podemos dormir un poquito más seguido.
18 Los recién nacidos no duermen tanto como los adultos creemos: entre 12 y 18 horas al día. Por lo tanto, es normal que al principio no durmamos ni una sola noche del tirón, pero ya lo hemos dicho, paciencia que al final todo llega. 19 Los paseos al aire libre a última hora son la fórmula mágica para algunos que tienen problemas de sueño. Evitemos jugar y
estimularles en exceso poco antes de irse a la cuna, porque entonces les será más difícil dormir. 20 Los rituales a la hora de acostarle por la noche son la clave para que el pequeño aprenda a dormir a la misma hora. Una nana o, más adelante, contarles un cuento en voz bajita les ayudará a conciliar el sueño que tanto necesita. 21 El bebé no dormirá más ni mejor porque nos empeñemos en mantenerlo despierto el mayor tiempo posible durante el día. Todo lo contrario, cuando está demasiado cansado y ha tenido que digerir muchas impresiones a lo largo del día, le suele costar más coger el sueño y duerme peor. 22 Algunos niños se asustan cuando los metemos en la cuna fría. Podemos calentarla antes con una bolsa de agua caliente, una manta eléctrica… Antes de meter al niño, es importante no olvidarnos de sacar de la cuna tanto la manta como la bolsa, y comprobar que no se ha calentado demasiado.

DESARROLLO
25 Para su buen desarrollo psicomotor es bueno estimularles precozmente. Hacerles pequeños ejercicios físicos en brazos y piernas, hablarles mucho y jugar con ellos. Todo esto es muy bueno para los niños y también para sus padres.
26 Si vemos que el pequeño no está receptivo, que no quiere jugar ni ser estimulado, no hay que obligarle. Si le hemos Si le hemos prepar preparado un juego especial, dejémoslo para más tarde.
23 Si el bebé no hace caso al vistoso móvil que le hemos colgado encima de la cuna, puede haber varias causas: que esté demasiado alto, que no sea demasiado llamativo o que no lo vea. De hecho, en los primeros meses se entretiene más con una caja de música o con dibujos multicolores en ambos lados de la cuna (puestos a la altura de los ojos, más o menos). 24 A las tres semanas de nacer, suele darse una fase crítica; la siguiente, a las seis semanas; y luego otra, alrededor de los tres meses. Su desarrollo recibe un fuerte empujón, de manera que, durante unos días, es normal que tenga más hambre, duerma menos y llore más. Debemos adaptarnos a sus demandas, enseguida todo volverá a normalizarse. 27 Algunos de los pasatiempos favoritos de los bebés en los primeros meses son: observar de cerca la cara sonriente de papá y mamá, jugar con sus propias manos y sus propios pies, patear a su aire y mirarse al espejo. Propiciemos estos juegos y juguemos con ellos. 28 Un buen desarrollo siempre viene acompañado de mucho, mucho cariño. Lo que los bebés necesitan, sobre todo, es saber que sus padres y su familia les quieren y les cuidan.
29 Por eso es tan bueno responder a sus demandas inmediatamente. Cuando son tan pequeños, atender todas sus necesidades no significa que les estemos malcriando. Si un bebé nos llama, es porque nos necesita, y si acudimos a su lado, confiará en nosotros. 30 También necesitan el contacto físico. Un niño no se malacostumbra si lo cogemos mucho en brazos. De hecho, viene de estar «abrazado » por la tripita de mamá constantemente. Entender a un recién nacido lleva su tiempo. Hay que saber si tiene hambre o solo quiere su chupete, si le resulta incómoda la postura o simplemente no tiene sueño, si la ropa le aprieta o más bien reclama su ración de mimos.El rey de la casa tiene numerosas exigencias y solo sabe berrear para pedirlas; y sus padres, por otro lado, suelen ser especialmente torpes para entender a quien no se expresa con palabras. Unos y otro tendrán que pasar por un periodo de conocimiento mutuo más o menos largo. Por lo general, hacia los tres o cuatro meses los padres ya habrán aprendido a manejar a su bebé.Para echarles una manita, hemos elaborado este informe con el asesoramiento de nuestros expertos, y con nuestra experiencia y la de nuestros lectores.
ALIMENTACIÓN
1 Los recién nacidos tienen el estómago muy pequeñito, por lo tanto la cantidad de leche que les cabe es también pequeña. Los intervalos entre las tomas deben ser los que su cuerpo exija. Todos los pediatras recomiendan la lactancia a demanda (salvo excepciones por enfermedad).
2 Muchos bebés regurgitan después de mamar o de tomarse el bibe. Es algo norma. No hay razón para preocuparse, pues no suele ser mucha cantidad. Por regla general, solo echan la leche que han tomado de más.
3 En ocasiones, el peque no se queda satisfecho después de mamar un largo rato. Esto puede pasar porque no mama bien: si succiona solo el pezón no sacará mucho. Hay que procurar que la areola del pecho también esté dentro de su boca.
4 Si se tienen gemelos, es muy normal que al principio lloren más que otros bebés cuando se encuentran hambrientos, ya que tienen que esperar su turno. Podemos colocar a cada uno en un pecho, ambos a la vez, y en la siguiente toma, intercambiarlos. Si toman bibe, los ponemos en frente, sobre un cojín y se lo damos al mismo tiempo.
5 Lo ideal es que cada gemelo tenga su propio ritmo de comida, es decir, cuando lo piden. Si su hermano sigue durmiendo, le dejaremos hasta que se despierte. Poco a poco irán acercando horarios.
6 Hay bebés que se duermen mamando. Probablemente no tengan mucha hambre o aún estaban medio dormidos. En este caso, basta con mover un poquito el pezón para que despierten y sigan chupando.
7 Si no les damos pecho, los recién nacidos tienen que aprender a tomar el bibe. Lo mejor es que al principio sea siempre la misma persona la que se lo dé, pues cada uno tenemos una forma diferente de darlo. Algunos bebés se desconciertan fácilmente.
8 No es aconsejable darle nada que no sea leche, ni infusiones ni ningún preparado que nos hayan dicho que le ayuda a echar los gases.
9 Para evitar que ingiera aire, si le damos el biberón, hay que verificar que está lo suficientemente inclinado como para que la leche ocupe toda la tetina y no haya burbujas de aire que pueda tragar sin querer.
Cada bebé es diferente. Desde muy pequeñitos ya tienen su propia personalidad y debemos respetarla
10 Durante cinco o diez minutos después de mamar, los bebés muestran un interés especial por su entorno. Si lloran después de comer, probablemente sea porque quieren juerga y nosotros no les estamos haciendo caso. También puede ser porque tengan gases.
11 El eructo no es obligatorio, pero la mayoría de los bebés se sienten mejor después de haber echado el aire. Para ayudarles, podemos incorporarlos apoyándolos sobre nuestro hombro, o bien ponerlos boca abajo encima de nuestras rodillas y les damos palmaditas en la espalda. A veces los gases pueden provocar fuertes dolores. Si es así, debemos consultar al pediatra.
12 La postura adecuada para acostar al bebé después de comer es boca arriba. Es más segura y hará que le molesten los gases en menor medida. Esta postura es la que debe tener siempre en la cuna para evitar la muerte súbita.
13 Las manchas de leche en la ropa huelen mal. Se pueden quitar con una mezcla de agua y levadura (una cucharadita para una taza de agua). No solo se quita el mal olor, también la mancha.
14 Directrices para el aumento de peso: en los cinco primeros meses, la mayoría de los niños duplican su peso y hacia el final del primer año, suelen pesar tres veces más de lo que pesaron al nacer.
15 Pesar al bebé a diario no tiene sentido y puede convertirse en una fuente de estrés innecesario. Si está contento, activo y crece bien, significa que está bien alimentado. El pediatra lleva un seguimiento exhaustivo, si él detecta algo raro, tomará algún tipo de medida.
16 Los niños que se crían al pecho hacen más deposiciones que los que toman leche artificial. En general suelen hacer entre una y cuatro cacas al día.
17 A partir de los tres meses aproximadamente, los niños necesitan una cierta rutina en su vida. Por lo tanto, hay que procurar acostarles a la misma hora y siguiendo un mismo ritual. Esto deberá mantenerse durante los siguientes años.
CUIDADOS
18 Cuanto más pequeños son, más se sobresaltan si nos acercamos precipitadamente, sin previo aviso. Primero hay que mantener contacto visual y hablarles. Luego, colocando una mano debajo de la cabeza y otra bajo el tronco, les levantamos con suavidad. No son tan frágiles como parecen, así que cojámosles con suavidad pero con firmeza.
19 Uno de los puntos más delicados de los bebés son las nalgas. Por lo tanto, conviene cambiar su pañal a menudo y así evitar que se irriten. Aunque los modernos superpañales los mantienen secos durante largas horas, el calorcillo húmedo en la zona de la barriga no es nada bueno para la piel.
20 Cambiarles los pañales sobre una mesa o un cambiador es más cómodo para que la espalda del adulto no sufra, pero hay que tener un cuidado extremo para evitar accidentes. Los bebés son capaces de girar su cuerpo y rodar a las pocas semanas.
21 Antes de poner un nuevo pañal, hay que limpiarle con suavidad y secarle muy bien, procurando que no quede nada de humedad entre los pliegues.
22 Durante las primeras semanas se le puede bañar en el lavabo. Conviene colocar un protector para no golpearle accidentalmente contra el grifo. También puede usarse una bañerita.
23 Para asearle, en principio bastaría con el agua tibia. Si usamos jabón, que sea neutro. Los polvos de talco están desaconsejados: podría inhalarlos.
24 Si el bebé tuviera miedo a la bañera, podemos sentarle desnudo sin nada de agua, darle algún juguete y luego ir llenando la bañera poco a poco.
25 Al bañarle, hay que cerrar primero el grifo del agua caliente y después el de la fría. Así, evitamos que si el grifo gotea, le caigan gotas de agua muy caliente.
26 La herida del cordón umbilical no necesita un vendaje especial mientras cicatriza. Se puede bañar al pequeño si luego secamos bien la zona del ombligo. Esa parte la lavaremos con una toalla mojada en agua tibia, luego la secamos y colocamos encima una gasa limpia. Si la herida supura o sangra, hay que consultar al pediatra.
27 La mayoría de los recién nacidos llevan demasiada ropa. Si están abrigados en exceso, pueden llegar a sufrir un sofocón: sudan y se sienten mal.
28 En los primeros meses es normal que el pequeño tenga las manos y los pies fríos. Pero si la piel a la altura de los omóplatos o la tripa está caliente y seca, significa que no tiene frío.
29 Durante los primeros meses la cabecita del niño necesita apoyo. Cuando le tengamos en brazos, hay que sostenerla en todo momento con suavidad pero con firmeza. Los recién nacidos se asustan mucho cuando se les cae hacia un lado o hacia atrás.
30 Las uñas de los bebés crecen muy rápido. El mejor momento para cortárselas es cuando duermen profundamente. Debemos usar unas tijeras especiales para bebés, con punta roma (redonda).
Fuente:serpadres.es
