Vacunacion Infantil

vacuna_comunidad_madrid.jpg¿Que són las vacunas?
La vacunación consiste en la administración de una bacteria o virus (gérmenes), o parte de ellos, modificados para que no produzcan enfermedad, con objeto de producir defensas contra las enfermedades que originan, sin peligro para el vacunado. De esta forma no se pondrá enfermo, o tendrá una enfermedad leve cuando entre en contacto con dichos gérmenes. Por otra parte, el uso generalizado de las vacunas conseguirá, con el tiempo, hacer desaparecer estas enfermedades. Esto ya ocurrió con la viruela, y está a punto de ocurrir en los países desarrollados con la poliomielitis y el sarampión.

¿Por qué se les vacuna cuando son tan pequeños y tantas veces?
Todos los niños cuando nacen tienen defensas que les ha pasado su madre durante el embarazo, y se van agotando a la vez que el niño va fabricando sus propios defensas (anticuerpos). A partir del 2º-3º mes de vida el niño tiene ya pocas defensas maternas y está empezando a hacer todavía las suyas. Ese es el momento de empezar la vacunación: así el estímulo que producen las vacunas hará que pronto estén bien protegidos frente a enfermedades que pueden ser graves y son evitables, como la difteria, el tétanos, la tosferina, meningitis por Haemofilus, poliomielitis, hepatitis B, paperas, sarampión o rubeola.

Para que el niño haga sus propios anticuerpos contra algunas infecciones, es necesario que esté varias veces en contacto con el mismo germen. Por eso hace falta poner dosis repetidas de algunas vacunas para asegurarnos una respuesta eficaz y duradera. Con el tiempo las defensas producidas por las vacunas se van “gastando”, por lo que es preciso dar una dosis de recuerdo, que varía según la vacuna de que se trate.

Dudas frecuentes
 Todas las vacunas deben retrasarse si el niño tiene una enfermedad que produzca fiebre. Infecciones menores sin fiebre (procesos catarrales o diarreicos) no justifican su retraso.
 El niño se puede vacunar aunque:
Haya tenido reacciones locales previas (dolor, enrojecimiento o hinchazón en el lugar de la inyección de la vacuna)
 Esté tomando antibióticos
 La madre del niño a vacunar esté embarazada
 El niño sea prematuro
 Existan antecedentes en el niño o sus familiares cercanos de alergias y convulsiones
No se debe poner la vacuna sobre una zona con signos locales de inflamación (enrojecimiento, dolor o hinchazón en el lugar donde se quiere poner la vacuna)
 Las únicas reacciones a las vacunas previas que desaconsejan la administración de nuevas dosis, son las reacciones alérgicas generales (hinchazón de todo el cuerpo, bajada de tensión, dificultad para respirar) y la presencia de alteraciones cerebrales como: convulsiones (ataques epilépticos) y coma (pérdida o disminución de conciencia prolongada), en los días siguientes a haber recibido la vacuna.
 Algunas vacunas no deben ser administradas a niños que tengan enfermedades que disminuyan las defensas del organismo contra las infecciones. Para estos casos, existen alternativas en el programa de vacunaciones que permiten vacunarlos sin riesgos.
 Los niños sanos que reciben tratamiento con corticoides (cortisona) por vía oral durante un tiempo inferior a dos semanas, así como los que reciben corticoides tópicos en forma de pomada o aerosol (inhaladores para el asma), pueden recibir todo tipo de vacunas.

Problemas frecuentes tras su administración
- Con la vacuna DTP-Hib-VHB.Esta vacuna contiene partes o productos de cinco gérmenes y casi todas las reacciones se producen al componente de la tosferina.

Las reacciones a la vacuna leves son frecuentes y suelen aparecer en las primeras horas tras la administración y pueden durar 1-2 días: inflamación, dolor y enrojecimiento en la zona de la inyección; fiebre y disminución del apetito.

Se recomienda utilizar medicamentos para tratar el dolor y la fiebre como son el paracetamol y el ibuprofeno, nada más aplicar la vacuna y cada 6-8 horas, las primeras 24 horas. Si el niño tiene más de 40ºC durante más de 48 h. se debe consultar al pediatra. Si el niño tiene dolor y calor en la zona de la inyección se le aliviará aplicando una compresa húmeda y fría. Con frecuencia se forma un pequeño bulto o dureza, en esa zona, que va desapareciendo progresivamente en unas semanas sin necesidad de hacer nada. Si la inyección de la vacuna ha sido puesta en el muslo es posible que no quiera andar o cojee unos días.

Otras reacciones a esta vacuna más aparatosas como llanto inconsolable de más de 3 horas, fiebre > 39ºC y convulsión febril (ataque epiléptico de corta duración provocado por la fiebre) son poco frecuentes (1 por cada 100 - 1.750 dosis) y no se consideran graves, aunque siempre será aconsejable consultar con el pediatra, cuando se den estas circunstancias.

Las reacciones consideradas graves como: bajada de tensión, pérdida o disminución de conciencia prolongadas, mal color y ausencia de respuesta a estímulos y convulsión prolongada, son excepcionales (1 por cada 100.000 dosis). En estos casos, se debe acudir urgentemente a un centro hospitalario, y ponerlo en conocimiento para dosis posteriores. En cualquier caso, el riesgo de daño grave en el sistema nervioso por pasar la enfermedad e incluso la posibilidad de muerte en el niño no vacunado, es muy superior al riesgo de una reacción grave a la vacuna.

- Con la vacuna de la polio oral (VPO)

Se recomienda que el niño no tome alimentos una hora antes y una después de recibirla. Si el niño vomita media hora después de recibirla se debe repetir la dosis. Dado que es una vacuna de virus vivos atenuados (mucho menos peligrosos), y que parcialmente se eliminan por heces durante unas 4 semanas, los niños recién vacunados no deben estar en contacto con personas que tengan enfermedades que disminuyan las defensas contra la infección. El riesgo de la vacuna es mínimo, con muy escasos efectos secundarios. El riesgo de que se produzca la enfermedad por el virus de la vacuna (parálisis de extremidades) se ha estimado en un caso por cada 500.000-1.500.000 primeras dosis y en un caso por cada 13 millones de vacunas posteriores, mientras que el riesgo secundario al virus salvaje es de un caso por cada 100 niños infectados.

- Con la vacuna triple vírica (PRS)

Los riesgos de esta vacuna son mínimos. Puede aparecer una reacción local con inflamación y dolor en el lugar de la inyección intramuscular. Una o dos semanas después de la primera dosis puede aparecer una erupción cutánea leve en tronco, inflamación de los ganglios cervicales y fiebre, que duran 1-2 días. De una a tres semanas después de la primera dosis también puede aparecer (1 caso por cada 100 dosis) dolor e inflamación de una o más articulaciones, que son leves y que dura hasta 3 días. Todas estas reacciones son menos frecuentes e importantes con la dosis de recuerdo. Para aliviar estos síntomas, se recomienda usar medicamentos como el paracetamol o ibuprofeno.

Hay que avisar al médico o a la enfermera si el niño es alérgico al huevo (hay que tomar precauciones especiales) o si se le ha administrado recientemente gammaglobulinas (tras ello hay que retrasar 3 meses la administración de la vacuna).

Fuente:www.saludalia.com

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