Etapas de la Alimentación Infantil

images5.jpgRECIEN NACIDO Y PRIMERA INFANCIA
La alimentación del recién nacido y la primera infancia pasa por tres periodos que debemos distinguir:
1) Periodo lácteo, por ser la leche el único alimento. Desde el nacimiento hasta los 6 meses aproximadamente
2) Periodo de transición, o destete, donde vamos introduciendo la alimentación sólida o bien anterior a ella, optamos por una lactancia artificial.
3) Periodo de maduración digestiva. Hasta que el niño va alcanzando la madurez inmunitaria y la introducción de los alimentos.
Cómo más adelante veremos, la lactancia materna es la más adecuada para los bebés, pero si esta no puede realizarse, debemos considerar una lactancia artificial con fórmulas adaptadas.
Las pautas nutricionales para esta edad vienen marcadas por las recomendaciones e informes técnicos de la FAO/OMA, el Comité de nutrición de la Academia de Pediatría y el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Nutrición y Gastroenterología Pediatrica ESPGAN.
El periodo neonatal es desde el punto de vista nutricional, crítico, el crecimiento y desarrollo son más rápidos que nunca (los niños tienen que doblar el peso del nacimiento a los cuatro meses y triplicarlo al año) y los requerimientos nutritivos deben ir de acuerdo con este crecimiento.
Hay que conseguir una alimentación adecuada pues lo contrario conduce a trastorno durante la niñez y afecciones en el adulto: obesidad, ateriosclerosis, hipertensión…

COMPARACION DE LA LECHE MATERNA CON LA LECHE DE VACA.
VENTAJAS E INCONVENIENTES
Los mamíferos de todas las especies se alimentan desde el nacimiento, hasta que su organismo es capaz de metabolizar otros nutrientes, de leche de sus madres. En el caso del ser humano, el alimento primero que debiera tomar es la leche materna, lo cual no se realiza siempre, la madre o no intenta, o abandona la lactancia materna muy pronto, bien por desconocimiento de sus beneficios, por incorporación al mundo laboral o por incompatibilidades o problemas de salud, entonces se requiere la utilización de leches alternativas llamadas “formulas adaptadas”.

1- En primer lugar, la leche de mujer se adapta perfectamente a las necesidades nutricionales y las características digestivas de los niños recién nacidos y hasta la introducción de la alimentación complementaria. No tiene la misma composición al principio de la lactancia.
Calostro: es la primera segregación. Se produce durante los 5 primeros días después del parto. Es la más rica en proteínas, vitaminas liposolubles y sodio. Aparte, en el calostro se encuentra la inmunoglobulina A (IgA) en su forma secretora, muy importante para la inmunidad del niño en este periodo, donde presenta inmadurez tanto en sus sistemas digestivos como inmunitarios.
El niño no va a producir por si mismo esta inmunoglobulina hasta la 4ª o 6º semana de vida, por lo que deberá obtenerla antes de esta edad, a través de la leche materna. La leche de vaca y la leche de fórmula para lactantes no contiene IgA, por lo que si el bebé no la ha obtenido del calostro materno, su intestino puede aparecer más permeable a los alergenos.
Leche transicional: después del calostro y de un color blanco azulado.
Leche madura: se segrega partir de la tercera semana, es más blanca y consistente .Es la leche propiamente dicha y está adaptada a los requerimientos del niño en esta etapa.

Al comienzo de la toma, la leche es dulce y líquida, para calmar la sed y ansia del bebé, ésta se va volviendo densa y menos dulce a medida que el niño mama. Al principio, la duración de las tomas es más breve, el bebé necesita estar menos tiempo mamando porque su capacidad de succión y sus necesidades energéticas están disminuidas estos primeros días. Más adelante el bebé va a pedir, él mismo mamar más tiempo. La duración de la toma no debe ser superior a veinte minutos, utilizando los dos pechos, ya que todos los requerimientos nutricionales se completan en este periodo, prolongarlo más no traerá consigo sino problemas de grietas en el pezón de la madre.
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2- Las proteínas y seroproteinas de la leche materna también son diferentes a las de la leche de vaca, sobre todo en contenidos:
Proteína caseína: tanto su composición como contenido es distinto, la de leche de vaca tiene excesiva cantidad de caseína, lo que la hace digerirse peor, aparte de tener poder alergizante.
Las seroproteinas de la leche materna más importantes son las inmunoglobulinas.
Existen otras proteínas, glucoproteinas y aminoácidos en la leche materna que también tienen su función importante: la lipasa específica de la leche materna que al no destruirse por la acidez gástrica, favorece la digestión y absorción de las grasas y la lisozima, con acción bactericida.

Existe en muchas maternidades la costumbre de separar al niño de la madre y llevárselo al nido, bien es cierto que la madre puede descansar entre tomas o más horas por la noche, pero es en este momento cuando se producen muchas de las sensibilizaciones a la leche de vaca en los bebes. Durante la noche se le ofrece al niño, para que aguante más horas sin mamar, un biberón de fórmula adaptada de inicio. Este hecho tan normal, que pasa inadvertido por la mayoría de los padres, tiene más inconvenientes que ventajas, el contacto permanente madre-hijo en los primeros momentos está cargado de enormes connotaciones, no solo afectivas, esta relación debe ser intensa en las primeras horas de vida, por otro lado, si el bebe toma un biberón, se está saltando una toma, lo cual retrasa la secreción de leche.

Si la lactancia se retrasa, bien por haber sufrido la madre una cesárea, o por otras causas, niños prematuros, o con otros problemas, se intentará su inicio dentro de las tres horas siguientes al parto. Si está no es de ningún modo posible, y en niños que presenten alto riesgo de ser alérgicos, se debe sustituir el biberón de fórmula adaptada de inicio por otra formula hipoalergénica. Los padres deben avisar de este hecho y manifestar expresamente que no quieren que su hijo sea alimentado con otra fórmula adaptada.
CON LA LACTANCIA MATERNA SE PREVIENEN MUCHAS ENFERMEDADES, ENTRE ELLAS LAS ALERGIAS A ALIMENTOS.

FORMULAS ADAPTADAS

Si la lactancia materna no es posible, y tiene que ser complementada, cuando ésta es insuficiente, o interrumpida, bien por deseo de la madre, o por otro tipo de contraindicaciones a la lactancia materna, tales como enfermedades infecciosas de la madre: hepatitis B, SIDA, varicela, tosferina, tuberculosis, lesiones heréticas o por otros motivos, drogadicción, enfermedades metabólicas, tratamientos antitiroideos, se hace necesario utilizar la lactancia artificial, llamada “formulas adaptadas”, las cuales tienen unos valores semejantes a la leche materna, aunque presentan algunas diferencias con ella, tanto cualitativas como cuantitativas.

Fórmulas lácteas de inicio: Cubren la totalidad de los requerimientos nutricionales de un niño sano durante los primeros seis meses.

La lactancia artificial con una fórmula de inicio, habiéndose desechado la lactancia materna, debe iniciarse en los bebés alrededor de la media hora después de nacer y nunca más tarde de las cuatro o seis horas para prevenir la hipoglucemia y la pérdida ponderal.

Fórmulas lácteas de continuación: A partir de los seis meses las necesidades nutricionales del niño aumentan y es necesario sustituir la fórmula de inicio por otra más apta al crecimiento y desarrollo, ésta es la fórmula de seguimiento o continuación
Tanto la fórmulas láctea de inicio, como la de continuación, están hechas a partir de leche de vaca modificada.

Dentro de las formulas adaptadas también nos encontramos con leches para niños que requieren una alimentación especial, tales como: fórmulas hipoalergénicas, formulas sin lactosa, leches vegetales, leches a base de hidrolizados de proteínas, o fórmulas especiales sin fenilalanina.

Introducción de la alimentación complementaria

Pasado el periodo en el cual el bebé se alimenta exclusivamente de leche (4-6 meses) la fórmula adaptada es insuficiente si no se completa con otros alimentos, es el momento de empezar la etapa de la alimentación sólida, la cual nunca debe comenzar antes de los cuatro meses ni después de los seis-ocho, esta etapa se denomina Beikost o alimentación complementaria.

La leche proporcionará, a esta edad, la mitad de los requerimientos diarios totales, deberá administrarse una cantidad no inferior a 500 ml diarios de leche.
No se introducirá gluten antes de los seis-siete meses, siendo aconsejado a los 10 meses.
La introducción de nuevos alimentos se hará de forma paulatina, sin prisa, muy lentamente y no juntando más de un nuevo alimento cada vez, en toma diurna, probando la tolerancia del niño y dando tiempo a la adaptación de su organismo.

La leche de vaca nunca se introducirá antes del año. Es recomendable seguir con la leche de continuación hasta los tres años o bien dar leche de crecimiento o leche junior, pero no es imprescindible.

Los cereales se introducirán alrededor de los cuatro-seis meses y nunca antes de los cuatro, primero serán sin gluten.
Frutas: Se empezará a partir de los cuatro-seis meses una papilla de frutas, nunca sustituyendo a una toma de leche, sino complementándola, para garantizar el aporte adecuado de proteínas. Se emplean frutas jugosas como naranja, manzana, pera, uva, ciruela.
Una buena forma de introducir la fruta es batiendo medio plátano en el biberón de la tarde, a los tres días se rebaja la cantidad de leche y se añade una manzana, a los tres días una pera, a los tres días un plátano entero y a los tres días se sustituye toda la leche por zumo de naranja.

Las verduras se irán introduciendo a partir de los seis meses, igual que la fruta, en puré, primero el caldo añadido al biberón de medio día, después solas en puré, complementadas con leche y luego sustituyendo la leche por 10-15 g. de carne o pollo, esto nunca antes de los seis meses. Se deben evitar al principio verduras con alto contenido en nitritos, como remolacha, espinacas, nabos y zanahorias, no introduciéndolas antes de los ocho meses y preferir al principio patatas, acelgas, judías verdes, calabacín, etc., .para más tarde introducirle todas las demás. Se puede añadir una cucharada de aceite de oliva al puré.
Carnes, preferiblemente las menos grasas, empezando por el pollo y nunca antes de los seis meses, en una cantidad de 10-15 gr. y aumentando 10-15 gr. por mes. Posteriormente se introduce la ternera y el cordero. No conviene dar a los niños vísceras.
Pescados, nunca antes de los 10.
Huevos: nunca crudos, se comenzará por la introducción de la yema cocida sobre el onceavo mes, primero un cuarto de yema cocido añadido al puré de medio día y aumentándolo a media al mes, para tomarlo entero hacia los doce meses, puede sustituir a la carne, tomando dos -tres por semana.
Legumbres: añadidas al puré de verduras a partir de los dieciocho meses, si se mezclan con arroz, u otros cereales, sustituyen a la carne, se tomarán dos veces por semana.
Yogures: a partir del octavo mes, como complemento o mezclado con la papilla de frutas.
No es recomendable el consumo de azúcar, pues la dieta del bebé tiene un aporte adecuado de carbohidratos.
En esta etapa el aporte de agua es fundamental, al introducir los alimentos sólidos, el aporte hídrico debe aumentarse.

 Alimentación del niño de uno a tres años

La alimentación correcta a partir del año de edad se basa en el consumo de una dieta equilibrada que asegure los tres objetivos siguientes:

Asegurar un crecimiento y desarrollo óptimos
Evitar carencias nutritivas
Prevenir enfermedades del adulto: cardiovasculares y obesidad

A partir de los 12 meses de edad debe iniciarse progresivamente la introducción de alimentos con una textura más gruesa para ir acostumbrando al bebé a alimentos troceados. Para empezar una buena solución es darle alimentos que sean fácilmente chafados con el tenedor para ir cambiando a troceado pequeño.

También deben iniciarse poco a poco, galletas yogures, quesos, jamón york, serrano, etc.

Durante esta época también debe producirse un cambio estratégico en su alimentación. Pasar de concepto de plato único a una comida compuesta por un primer plato (verduras, patatas, sopa, purés), un segundo plato (carne, pescado, huevo, todo ello acompañado de una guarnición) y finalmente un postre.

A partir de los 2 años el niño hace 4 comidas al día: desayuno, comida, merienda y cena y algunos casos puede tomar un suplemento lácteo en forma de leche con galletas antes de acostarse.

ALIMENTOS

Leche y derivados lácteos

Es necesario aportar 500-600 ml de leche diarios, cantidad que se puede sustituir en parte por productos lácteos como queso, yogurt…

Carne, pescado y huevos

El niño de esta edad está preparado para digerir y absorber cualquier tipo de carne, sin embargo deben darse con preferencia las carnes y pescado magros. El huevo se administrará entero y se recomiendan tres a la semana.

Se pueden administrar en forma de cereales para desayuno o en papillas. El arroz entero cocido, como acompañamiento a otros platos, paellas, sopas, etc.

Se debe incluir pan en las comidas

Arroz y pastas 1 a 2 veces por semana

Verduras, frutas y legumbres

Las legumbres se introducirán a los 18 meses, añadidas al puré de verduras. Verduras, frutas y legumbres deben formar parte del régimen diario y se pueden utilizar frescas o congeladas. Las frutas, preferentemente frescas y bien maduras, como mínimo dos piezas al día, aunque es buena costumbre mantener la papilla de frutas de la tarde.

Hay que darles patatas todos los días

A evitar:

Los fritos, la pastelería en exceso, los platos con salsas complicadas, los frutos secos,

Fuente:www.terra.es

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