Solo en la comunidad de Madrid se retiraron 144 productos en 2006
La Dirección General de Consumo de la Comunidad de Madrid emitió en 2006 un total de 144 alertas de productos que incumplían la normativa sobre etiquetado y seguridad, y que dieron lugar a las correspondientes órdenes de retirada del mercado, según anunció el consejero de Sanidad y Consumo, Manuel Lamela.
Las alertas emitidas por la Comunidad en 2006 prácticamente duplicaron las 76 del año anterior y, además, representaron el 30 por ciento de las 483 notificaciones de la red nacional y el 14 por ciento de las 1.019 europeas, lo que significa que la región es la más activa en la red de vigilancia. En total, la Comunidad retiró del mercado en 2006 más de 200.000 unidades de estos productos.En la mitad de los casos, el origen de los productos es asiático.
La detección de productos con riesgo tiene su origen en las inspecciones que efectúa la Administración, y en las comunicaciones que realizan los productores y distribuidores, que están obligados, por ley, a notificar a Consumo los fallos que detectan en sus artículos y subsanarlos.
DENUNCIAS DE LOS CONSUMIDORES
En algunas ocasiones, las alertas también se generan a partir de las denuncias de los propios consumidores. Todas las alertas son difundidas a los ciudadanos a través de Consumadrid, el Portal del Consumidor de la página web institucional de la Comunidad de Madrid, www.madrid.org, cuya audiencia se ha duplicado a raíz de la campaña de fomento del consumo responsable efectuada por la Comunidad la pasada Navidad.
Entre las alertas destacan las relacionadas con juguetes, que suponen el 15 por ciento de los avisos emitidos. Le siguen artículos de puericultura, como chupetes y cadenas, que centran el 13% de las alertas; así como las luminarias, especialmente lámparas, que suman un 10% del total; material eléctrico (9%) y pequeños electrodomésticos (9%).
El resto de las notificaciones se refiere a diversos productos, como accesorios de ocio y deporte, material escolar, encendedores o artículos de decoración.
En cuanto a las causas, éstas se dividen en dos tipos. Por un lado, están las relacionadas con la información obligatoria que deben presentar los productos en función de las normas vigentes y cuya ausencia puede implicar un riesgo para la seguridad del usuario. Las más frecuentes son la inexistencia de información en español, la falta de datos que identifiquen claramente al responsable del producto en la Unión Europea, la falta del marcado CE (que indica la conformidad del producto con las normas de seguridad europeas) y la ausencia de las leyendas que advierten de los riesgos de un uso inadecuado de cada artículo.
La otra clase de motivos que llevan a la retirada de un producto se refiere a deficiencias en el diseño del artículo que pueden implicar accidentes. Por ejemplo, artículos eléctricos mal aislados -que pueden causar cortocircuitos-, electrodomésticos con partes que se calientan más de lo permitido o que tienen partes activas accesibles al usuario (pueden provocar quemaduras o choque eléctrico), juguetes con partes excesivamente pequeñas o cuerdas demasiado largas (riesgo de ahogamiento), o artículos con aristas cortantes o productos químicos tóxicos.
Por otro lado, existe un número significativo de alertas (16%), que corresponde a fallos en la producción de determinados automóviles, identificados y comunicados por la propia industria tanto a sus clientes (procediendo a subsanar el defecto) como a las autoridades competentes.
Lamela recordó que los ciudadanos que sospechen que un producto puede provocar un accidente pueden ponerse en contacto con cualquiera de las más de 50 oficinas de consumo que hay en la región o pueden comunicarlo a través del Portal del Consumidor de www.madrid.org En esta web, los empresarios también disponen de información sobre los pasos que deben dar para garantizar la seguridad de los productos que ponen en el mercado en cumplimiento de sus obligaciones.
La Dirección General de Consumo recomienda que para hacer una buena elección es clave comprobar si los productos incluyen el nombre, marca o razón social y domicilio del responsable del producto en la Unión Europea. También deben aportar información en español en las instrucciones de uso y en los avisos de seguridad. Asimismo, tienen que disponer del marcado CE, que acredita la conformidad del producto con las exigencias esenciales de seguridad. Este logotipo debe figurar en algunos artículos, como productos eléctricos, juguetes, gafas, etc.
Además, se aconseja seleccionar productos adecuados a la edad de la persona a la que va destinado y al uso que se le va a dar, y seguir las instrucciones de empleo.
Fuente: madridpress.com
